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martes, 15 de febrero de 2011

Científicos aconsejan comer bayas para reducir el riesgo de Parkinson

(fuente: ABC.es (C. Garrido))
Comer bayas de forma regular puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, un mal que afecta al sistema nervioso en la zona encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos. Una de cada 1.000 personas en el mundo sufre este trastorno neurodegenerativo que se ha convertido en una de los más habituales en las personas mayores.
foto: sol.com
Desgraciadamente, no se conocen con exactitud las causas de la enfermedad, aunque no se descarta que en algunos casos exista un factor ambiental. En esta línea, la Escuela de Salud Pública de Harvard ha estudiado la influencia de la alimentación en este trastorno y ha concluido que hombres y mujeres pueden prevenir el Parkinson consumiendo bayas. En el caso de los hombres, pueden incluso disminuir más el riesgo comiendo regularmente manzanas, naranjas y otros alimentos ricos en flavonoides.
Estas sustancias, que también son conocidas como vitamina P y citrina, se encuentran en frutas y plantas. En concreto, podemos consumirlo a través de las bayas, el chocolate y frutas cítricas como el pomelo.
Para el estudio, que ha sido presentado en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología, se reclutaron a 49.281 hombres y a 80.336 mujeres. Los investigadores proporcionaron a los participantes

jueves, 10 de febrero de 2011

La enfermedad de Parkinson podría socavar la habilidad de procesar el lenguaje

Según la opinión de la investigadora de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, Katrien Colman, el mal de Parkinson daña la capacidad de procesar el lenguaje. Los indicios los llegó a notar en pacientes nacidos en Holanda.
La enfermedad de Parkinson es causada por falta de dopamina en el cerebro. La dopamina es un neurotransmisor cuya escasez genera no sólo los síntomas motores que se conocen asociados a esta enfermedad, sino que también afecta a las funciones ejecutivas del cerebro de estos pacientes, es decir, su habilidad para dirigir su propio yo en situaciones nuevas, diferentes a las de la rutina diaria. Entre estos síntomas se incluyen las acciones sistemáticas, la capacidad de prever consecuencias y la flexibilidad para la resolución de problemas.
La investigación de Colman ha demostrado que el daño de las funciones ejecutivas que se produce con el Parkinson también afecta al procesamiento del lenguaje. Por ejemplo, este daño pueden hacer que estos pacientes dejen de entender frases de construcción complicada y que, antes de llegar a su término, olviden el principio.
   Los daños en la flexibilidad se traducen en que los pacientes presentan dificultades a la hora de cambiar de tema, incluso si hay una razón clara para hacerlo, y los problemas con la habilidad para trabajar de forma